Pollito, la película (Parte 2)
![]() William León, director Pollito I y II, dice: “Desde mi punto de vista ese iba a ser el final, pero el final era tan triste que algunos por así decirlo casi me linchan, no estuvo muy triste, tienes que hacer la segunda parte, que pasa con el papá se va a España, que pasa con la abuela, o sea quedaron muchos hilos sueltos, entonces lo que hicimos fue unir los hilos y dejarles con un final reflexivo con más argumentos, más tiempo, con más preparación sobretodo”. A diferencia de la primera película que tardó un poco más de una semana en ser filmada y editada, esta vez al equipo de producción de Sinchy Samay, le tomó dos años lograr la segunda parte; logística, reunir a todo el elenco nuevamente, encontrar las locaciones necesarias, entre otros problemas tuvieron que ser superados. Grace Chicaiza, Productora Pollito 2, dice: “Para nosotros fue muy difícil esto por que casi nadie de nosotros tenía conocimiento de esto, puedo decir que no es una producción que esté a la altura de las de Hollywood, obviamente por que primero nos faltó recursos económicos, faltó muchos recursos”. Pero como nos dijo su presidenta lo que caracteriza a este grupo de jóvenes es su compañerismo y el trabajo en equipo. Ana Saqui, Presidenta Sinchi Samay, dice: “Si no tienes una amistad, no tienes una base en donde fundamentarte, para poder decir esto estamos haciendo como grupo, por eso Sinchi es fuerza, Samay es el espíritu emprendedor que tenemos todos nosotros, las ganas de sobresalir en diferentes medios”. Y con esta fuerza y espíritu estos 40 jóvenes entre indígenas y mestizos, desde hace ya 5 años han logrado viajar por algunas ciudades y pueblos del país mostrando su arte en el teatro, la danza y por supuesto el cine. Los integrantes de Sinchy Samay son como millones de ecuatorianos: migrantes del campo a la ciudad, ellos han sentido en carne propia la discriminación por su origen y la dura realidad de hasta perder su idioma, el quichua. ¿Pero es esto un resultado de la migración? Enrique Tasihuano, Profesor Quichua, dice: “A lo contrario de la ciudad donde se pide escritura, lectura, buen hablado, conocimientos diferentes, el quichua tiene un espacio muy difícil para surgir en ese momento, tanto que los padres dicen a sus hijos no hables quichua por que te van a dar duro, te van a maltratar, entonces signo de desprecio, es un cambio psicológico, pero no biológico”. Y estos cambios también están reflejados en Pollito 2.Luego de despedirse de su hijo, Atanasio se resiste a viajar a España, pero su amigo Gervasio insiste en que es necesario hacerlo para cambiar la vida de su familia y de su hijo. Ya en Quito, la noche anterior a tomar su avión Atanasio y Gervasio sufren un terrible asalto, Gervasio herido de gravedad, logra recuperarse. Sin un centavo deciden empezar un duro trabajo como cargadores en el mercado para recuperar todo lo perdido. Mientras que Pollito junto con su abuela no deja de pensar en su padre y en su pelota. Pero una vez más la desgracia toca la puerta de Pollito, su abuela cae enferma con un fatal desenlace. Finalmente el arrepentimiento vence a la ambición de Atanasio y decide volver a su pueblo, sin embargo la delincuencia se había desatado en la comunidad de Pollito, casas abandonadas por la migración empezaron a ser robadas. Desesperado y sin rumbo fijo Pollito cae en manos de los ladrones, quienes lo encuentran solo en la calle y lo convencen de participar en sus asaltos haciéndolo trabajar de campana, para así poder comer. Al llegar su padre no lo encuentra y resignado cree que no lo volverá a ver nunca más. Ya en la noche la comunidad sorprende a los delincuentes, estos tratando de huir sufren una caída y Pollito resulta gravemente herido. Los ladrones obtienen su merecido y al final todos lo esfuerzos de Atanasio por recuperar lo que quedaba de su familia llegan a un desenlace. En esta ocasión el final fue feliz pero cuantos hogares campesinos terminan en desgracia, resultado no sólo de la masiva migración, sino también por problemas dentro de las mismas familias indígenas. Geosonda Herrera, Socióloga, dice: “Hay muchas historias alrededor de ello, y yo creo que no es solo la migración lo que está reflejándose ahí, está como reflejándose yo diría una especie de necesidad, de urgencia, de mostrar esa violencia”. Y es que la, migración junto con la globalización, la discriminación y el consumismo se han convertido en factores que afectan a los que se van y a los que se quedan también. Geosonda Herrera, Socióloga, dice: “Efectivamente el estado tiene que tener políticas no sólo para los que se han ido, sino proteger los derechos humanos de los migrantes, sino que efectivamente hay toda una realidad en el país tiene que ser abordada”. Pero no todo es malo, depende del cristal con que se lo mire. Para la mayoría estas condiciones de vida reflejan pobreza, subdesarrollo y tristeza, sin embargo Fabián Puculpala, Pollito no necesita juguetes caros y ropa de marca para ser feliz, sus compañeras de juego son las ovejas y las vacas, respira un aire más puro que el de la ciudad, encuentra alegría en las cosas más sencillas como ver como se quema la paja o dar de comer a los cuyes. El mantiene ese íntimo contacto con la tierra, con la naturaleza, el cual muchos en la ciudad estamos perdiendo. El objetivo de Sinchy Samay es rescatar lo que el indígena ecuatoriano ha perdido y reflejar el orgullo de su origen, son profundas raíces las que indígenas y mestizos compartimos en este pequeño país, el rescatarlas y aceptarlas fortalece nuestra identidad. Para que los miles de Pollitos que genera el fenómeno migratorio vivan en un país que les de una oportunidad de ser felices. |
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