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La peregrinación de la virgen del Quinche
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Ecuador


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Categoria: Ecuador
Realizador: Santiago Ron
Fecha: 2009-12-27
Temporada: 2009
Reproduciones: 11913

La devoción a la Virgen del Quinche.

Acompañado sólo con la esperanza de que algún día su esposa Pilar y sus pequeños hijos vuelvan de España, José, al igual que María, Ignacio, Juana, Reinaldo y miles de humildes caminantes, pidieron a la virgencita ayuda para que sus profundos anhelos se cumplan, ya que para muchos de ellos la fe en la Madre de Jesús es lo único que tienen.

Pero estas historias de fe y devoción comenzaron horas antes, cuando las amplias y angostas carreteras se llenaron de cientos de miles de fieles en dirección al Santuario del Quinche ubicado al noroeste de la capital.

Cada año en las noches del 20 y 21 de Noviembre desde Quito, Cayambe, Cumbayá, Sangolquí, Pintag y otras poblaciones, los romeriantes caminan un promedio de 8 horas para completar los más de 50 km de distancia.

Para conocer esta centenaria devoción, salimos desde Quito por la vía a Calderón.

Y el disco móvil ambulante dio paso a César quién pedía un milagro para su pequeña hija Camila ya que a más de su retraso, ella no puede caminar.

Por eso ofreció el esfuerzo de cargarla hasta el Quinche, para que los pequeños pies de Camilita que se tambaleaban en su espalda, algún día recuperen el movimiento y pueda recorrer el mundo.

El asfalto se transformó en tierra y la tierra en la montaña y esa fue la ruta más exigente.

Eran angostos caminos o chaquiñanes que los conocían desde niños.

Lo sequedad del clima provocó lo resbaladizo del terreno y además baño de polvo a los peregrinos.

Algunos soportaron continuar con el polvo en su cabeza, pero otros se quitaban la tierra con el agua de una pequeña manguera.

Atravesar la montaña fue un esfuerzo tenaz y para continuar fue necesario que la fuerza física sea reemplazada por la fuerza espiritual.

Según las estadísticas durante las noches y madrugadas de los dos días de peregrinación más de 600 mil personas recorren estos caminos.

Y antes de llegar fue un buen momento para los saludos.

El Quinche, 4 de mañana, mientras unos llegaban otros caían rendidos por el cansancio convirtiendo al pequeño poblado en un gran hotel al aire libre.

Con el rostro mitad americano mitad europeo la Virgen del Quinche es parte del sincretismo religioso del que provenimos, cuando la tradición católica  se mezcló con las ancestrales creencias indígenas.

Cuenta la leyenda que hace más de 400 años en Oyacachi un poblado amazónico, una plaga de Osos se comía a los indefensos niños, y los caciques del pueblo decidieron abandonar el lugar.

Pero una mujer con un niño en brazo se les apareció en tres ocasiones y  les prometió protección.

Padre José Conde, Párroco El Quinche, dice: "En su idioma y en figura humana de indiecita de Oyacachi con su niño en brazos les pidió que no salieran de ahí, por que ella rogaría a Dios para que les proteja de esa plaga".

Se cumplió la promesa y la plaga desapareció.  Mientras tanto en Quito el reconocido escultor español Diego de Robles había ya tallado con cedro una figura de la Virgen y por coincidencia llegó con ella hasta Oyacachi.

Padre José Conde, Párroco El Quinche, dice: "Baja el cajón, abre y saca la imagen y los caciques son los primeros en exclamar esta es la señora que se nos apareció tres veces y nos libró de la plaga de los osos".

Convencidos de que fue un milagro la figura permaneció en Oyacachi obrando varios prodigios durante 14 años, hasta que los indígenas realizaron un acto pagano al colocar junto a la virgen, una roca y sobre la roca.

Padre José Conde, Párroco El Quinche, dice: "Mataron un oso y pusieron la cabeza del oso encima, uno; dos la sagrada imagen pusieron a lado y comenzaron a danzar".

Este acto de idolatría escandalizó a las autoridades de la iglesia y la imagen de la Virgen junto con su fama de milagrosa fueron trasladadas al Quinche en 1604, desde entonces sus devotos la conocen como la Virgen del Quinche y caminan cada año hasta su Santuario, que actualmente a cargo de los Padres Oblatos.
Junto a los recuerdos que se ofrecen, la fe de un mendigo y las miles de velas se celebraba en el campo Mariano una de las misas al aire libre mas grande del país, con la presencia de la imagen de la Virgen del Quinche.

Varias misas se llevaron a cabo y en las primeras horas del día las velas siguieron encendidas para calentar los fríos pies y también a alguno que otro indefenso ser.

Metros más allá María muy conmovida simplemente encontró lo que buscaba después de 20 años.

Pero según la tradición cuantas veces hay que visitarle a la virgen.

Santiago Ron, Realizador Programa La Televisión, dice: "En pocos minutos va a empezar ya la séptima misa de este domingo que según la tradición son justamente 7 veces las que uno al menos en la vida tiene que venir acá al Santuario del Quinche".

Tras recibir las flores benditas este entrenador de fútbol del Arsenal de San Vicente brotó las fotos de sus jugadores sobre la imagen de la virgen para que todos tengan su protección nos dijo.

Quien no ha oído sobre la Virgen del Quinche y es que durante  estos 421 años la imagen de esta virgen se convirtió en parte de la identidad ecuatoriana



En las primeras horas del día las velas siguieron encendidas para calentar los fríos pies y también a alguno que otros indefenso ser.

Y  María muy conmovida simplemente encontró lo que buscaba después de 20 años.

Pero según la tradición cuántas veces hay que visitarle a la Virgen.

Tras recibir las flores benditas este entrenador de fútbol del Arsenal de San Vicente,  frotó las fotos de sus jugadores sobre la imagen de la Virgen, para que todos tengan su protección nos dijo.

Es que durante estos 421 años la imagen de la Virgen del Quinche se convirtió en parte de la identidad ecuatoriana.

Cada una de estas 8 velas pertenecían a un familiar de José, el fue el encargado de caminar este año para pedir que no se pierda la fe en el Ecuador.
Y tal vez para encontrar esperanza en el mundo muchos padres y madres  fueron con sus tiernos hijos para que con su ejemplo y fuertes convicciones aprendan un mensaje para toda la vida.

Padrecito tire el aguita bendita gritaba Carmen, ya que con sus gotas ella cumplía una profunda promesa al bendecir cada año las cenizas de su padre.

Carmen caminaría el próximo año con el mismo optimismo que tienen los millones de seguidores de la Virgen del Quinche, para quienes no hay imposibles en la vida solo poca fe, como lo demuestran las miles de placas en agradecimiento por los milagros recibidos, y César tras cargar durante todo el camino a su hija inválida por un favor de la Virgen, reconoció con mucha humildad que el milagro en él y su familia ya se produjo.

Es que en cada uno de nosotros obra un milagro por el cual agradecer, el milagro de la vida, el milagro de la madre, el milagro del amor de la Virgen del Quinche.





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