San Martín de Porras, el Santo Negro


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Categoría: Cultural
Realizador: Santiago Ron
Fecha: 2009-11-08
Temporada: 2009
Reproduciones: 1636
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Con hermosos versos dedicados a los vivos y a los muertos a orillas de los ríos Cayapas y Santiago en la provincia de Esmeraldas, cada 3 de noviembre el canto y la espiritualidad cristiana se fusionan con la alegría y las místicas tradiciones africanas, para honrar con una peregrinación sobre el mar a San Martín de Porres, el Santo Negro.

Para conocer esta tradición salimos de Quito el pasado 2 de noviembre, día de finados, y 4 horas fueron necesarias para llegar al norte de Esmeraldas.

Con más de 8 mil habitantes,  en Borbón al igual que en las poblaciones cercanas el ambiente festivo comenzó el día de los muertos en el cementerio del pueblo.

Ubicado en la parte más alta, más que un campo santo parecía una gran discoteca al aire libre.

Esto no es un irrespeto al descanso de los difuntos, para ellos esa es la manera de recordarlos con alegría y en ocasiones bailando sobre su tumba.

El reguetón dio paso a la música de JJ y al otro lado de la loma, Noemí recogió varias plantas para San Martín, ya que para ella eran tenían buenas energías, al crecer en ese lugar.

Fuego, tierra y cruces ardientes, fueron parte de las mágicas imágenes, con las que cada familia rindieron un tributo a las almas de sus seres ausentes por lo menos de
este mundo físico.

Y frente a tantos muertos, vive el personaje más conocido de Borbón y del mundo musical esmeraldeño Papá Roncón, quién nos explicó la razón para vivir junto al cementerio.

Papa es un reconocido músico y compositor autodidacta, que mantiene vivo los ritmos y las poesías del canto negro y esa noche tras inaugurar su fundación dejaría un legado al mundo para ser recordado.

Pero sin duda a sus 79 años, su ronca, sonora y profunda voz es ya parte de herencia.

Y entre los mangles más altos del mundo, es donde los rituales de los vivos alegran a los muertos.

 

Tambores africanos sin parar y varias voces blancas, negras e indias, encendieron la fiesta hasta llegar a una especie de trance corporal y tras representar la muerte repentina de una joven, cuenta la leyenda que el baile del Andarele, de sus amigas, ayudará la difunta a levantarse.

Para ir con alegría y bailando donde sus ancestros, representando así la resurrección cristiana que está mezclada con antiguas tradiciones africanas como el Budú.

Un ejemplo de este sincretismo religioso fue la celebración de primera misa de antorchas en la cima del cementerio.

Y a diferencia de los fríos cementerios en las grandes ciudades, en Borbón el cuerpo de Anita seguía recibiendo el calor de sus hijos.

 

Una forma diferente de entender la muerte y así también de comprender la nuestra existencia, como una dualidad que les permite vencer el miedo al mismo demonio como lo dice Papa Roncón en una de sus canciones.

Dejamos atrás el cementerio y con la indicación de la mujer fuimos río abajo a un sorprendente encuentro.

A más de 500 metros ya se escuchaban los arrullos, que son canciones religiosas en verso que cuentan la vida del santo y la alegre y a la vez sufrida historia del pueblo negro y sobre sobre su altar San Martín escuchaba.

Dina mitad alemana, mitad afroecuatoriana viene desde hace 3 años a escuchar los arrullos para de esta manera reencontrarse con sus raíces.

Por más de 10 horas, todos tocaron los instrumentos, pero el canto de los arrullos es exclusivo sólo de las mujeres,  como Aura.

Y en agradecimiento y con mucha humildad Epimeño y Matilde, se gastaron 250 dólares, un gran capital para esta familia, para hacerle la fiesta  a su santito negro.

Hace más de 400 años los negros vinieron de Africa forzados a América, esa parte de su historia es también contada en los arrullos.

En ocasiones la excesiva fuerza y la falta de práctica al tocar el cununo, un instrumento de percusión,  pueden producir lesiones.

Por varias generaciones el ritmo negro se ha mantenido desde que los primeros africanos llegaron a estas tierras y tuvieron que adaptar sus creencias, para lograr sobrevivir en el Nuevo Mundo.

Ellos dicen que sus arrullos son el camino para que San Martín el Santo Negro los escuche y les ayude a llegar a su Dios y a sus ancestros.

La próxima semana, la impactante celebración sobre el mar dedicada al Santo negro.





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