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EATA 015 Napo: Liana Lodge
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La selva amazónica, pulmón planetario que alberga milenaria sabiduría. La mayor biodiversidad de plantas y animales en la tierra, produce importante porcion del oxígeno que respiramos, y donde la naturaleza exhibe todo su color en la forma de las más variadas y hermosas especies animales y vegetales.
Pero la Amazonia posee tantos atractivos como días tiene un ser vivo para experimentarlos, como el caso de los petroglifos, cerca de la población de Archidona.
Aquí también pudimos probar una de las tradiciones culinarias del pueblo amazónico, el chontacuro, o gusano del palmito, que Isabela intentó degustar, sin mayor éxito y por supuesto, las cuevas de Jumandi, principal atracción del lugar donde conocimos la leyenda del Jefe Jumandi, héroe nativo quien resistió a los españoles escondiendo a su pueblo en estas cavernas.
Donde hoy uno puede tomar un baño en una cascada subterránea, y recibir toda la energía de la montaña.
El rafting es una de las actividades más populares en el Napo, y el Jondachi, un río perfecto para sentir la adrenalina de este deporte y la belleza de la zona. Antes de llegar al Tena, capital de la provincia, y tener un encuentro cercano con la fauna amazónica.
Misahuallí y sus curiosos monos del parque y la playa son una atracción en si mismos, y la puerta de entrada al río más grande del país.
Seres casi mitológicos como la poderosa anaconda, y tan frágiles como las bellas mariposas pueden ser vistos a lo largo de los distintos atractivos del Napo y sus afluentes.
En esta ocasión nos esperaba una aventura diferente: (mapa, partiendo desde el Tena, provincia del Napo, se debe llegar a puerto Napo, ubicado sobre el río Napo, tras cruzarlo hay que llegar a otro río el Arajuno, donde se encuentra el Puerto Barantilla, de allí por río se accede a Liana Lodge.
En el camino se atraviesan varias fincas de colonos e indígenas principalmente quichua, y poco a poco se ve menor presencia humana. Aquí dedicada a la caza, agricultura y tala y venta de madera.
Acompañados del intenso calor del medio día amazónico, llegamos a Puerto Río Barantilla, embarcadero del Liana Lodge, nuestro destino en esta ocasión. Hasta aquí llega la camioneta y empieza la aventura en canoa.
La población indígena utiliza este río como medio de comunicación con el resto de las comunidades y el mundo, mientras algunos turistas aprovechan sus suaves corrientes para cómodamente practicar el tubbing, es decir, flotar sobre un tubo de neumático dejándose llevar por la voluntad del agua.
20 minutos nos tomó llegar hasta el Liana Lodge, hospedaje ubicado en el corazón de la selva amazónica, donde una pareja muy singular ha hecho de este su sueño hecho realidad, Angélica , una Suiza, y Remigio, un guía quichua, se conocieron hace 20 años, y su historia es única, tanto como el lugar que manejan.
Junto a un guía nativo emprendimos la caminata por el bosque primario que administra este hotel, y con mucha suerte pudimos a los pocos minutos avistar a una de las aves mas apetecidas por los paladares aborígenes, la pava de monte.
Ver pavas hoy es posible gracias a que la población cercana al hotel reconoce la importancia de la conservación y el turismo que viene para apreciar las maravillosas creaciones naturales que en este bosque habitan.
Pequeños hongos que crecen en las faldas de gigantescos ceibos, que pueden llegar a los 30 metros de alto y superar un siglo de vida.
Una energía muy especial se siente al tocar a estos longevos y sabios habitantes de la selva, como sabia es la hormiga, al coexistir con la abeja en el mismo lugar sin hacerse daño.
Simbiosis es el nombre que lleva la ayuda que se dan las especies entre si para sobrevivir, ayuda que reciben los animales que han sido recuperados del cautiverio en este centro de rescate.
Y es que el hombre sigue sin entender que al atrapar un animal salvaje para tenerlo de mascota, lo esta condenando a una muerte lenta, en este centro de cuarentena, los animales recién llegados, especialmente de ciudades y fincas, deben permanecer aislados antes de tener una nueva oportunidad de volver a casa, de volver a gozar de la libertad de la selva.
Por la mañana dejamos el Liana Lodge y nos dirigimos hacia el centro de rescate amazónico, parte de la organización Selva Viva, al igual que el hotel, inmediatamente nos encontramos con algunos de sus ilustres habitantes, que deambulan libres por las instalaciones de este centro.
Hasta donde cada año llegan alrededor de 90 espécimenes, como esta mona aulladora, proveniente de una casa en la ciudad de Quito, brillantes tucanes que nunca volverán a volar, atrapados por la tala y destrucción de su hábitat.
40 % de estos animales llegan desde otros centros de rescate o zoológicos en ciudades, aquí son los voluntarios, especialmente extranjeros, quienes cuidan de ellos.
La mayoría de aves han permanecido mucho tiempo en jaulas, alimentadas con productos como arroz o galletas, totalmente distintos a su dieta natural, en el centro amazónico se busca recuperar su instinto de alimentarse por si mismos, para al igual que otras especies, intentar soltarlos en la reserva que el proyecto selva viva mantiene para su conservación.
Pero lamentablemente muchos nunca volverán a ser libres, y deberán permanecer en cautiverio, como este tigrillo, que al haber sido criado por humanos, corre mucho riesgo de ser cazado, o este jaguarundi, llamado Félix, una de las especies mas amenazadas de la selva.
Muchos animales fueron alguna vez cazados por nativos, para venderlos o comerlos, y para que esto no siga ocurriendo, selva viva mantiene gracias a donaciones, una escuela trilingüe, donde maestros quichuas y suizos enseñan a los pequeños, en quichua, español y alemán, la importancia de cuidar a todos los seres del bosque.
Los niños, además del currículum regular, reciben bases para algún día desarrollarse en el prometedor campo del eco turismo.
Estos niños son el futuro y la esperanza de la selva amazónica, pero también son y la inspiración de Angélica y Remigio, quienes saben que sin la activa colaboración de la comunidad nativa, no se puede hablar de conservación, ya que el hombre es también parte de la naturaleza, pero un día se olvido de ello, y se creyó dueño de la madre tierra, hoy ellos y sus colaboradores nos enseñan que si es posible devolverle a nuestro planeta parte de lo que le hemos quitado, con mucho amor y paciencia, y volver a compartir con plantas y animales, un mismo territorio, en paz y armonía.
El Liana Lodge y el proyecto Selva Viva son una de esas utopías que con enorme esfuerzo, pero sobre todo amor, se pueden volver una realidad, para preservar este rincón magico del planeta tierra, llamado selva amazónica.
Datos de Contacto
Liana Lodge Visite el sitio web de Liana Lodge, donde se hospedó el equipo de LA TELEVISIÓN durante la filmación de Ecuador a tu alcance en la provincia de NAPO - ECUADOR
www.lianalodge.ec
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